La primera vivienda pasiva del mundo cumple 25 años en plenas facultades

“Es necesario divulgar los casos de éxito para ser replicados, incentivar los productos de consumo de energía casi nulo y educar en esta arquitectura”

Así es el primer edificio de viviendas rehabilitado con el sello Passivhaus

“Estamos como en un globo muy lejos de la luna en los objetivos por conseguir edificios de consumo de energía casi nulo”. Estas palabras, referidas al compromiso de los países europeos con la construcción eficiente, pasarían desapercibidas en boca de cualquier otra persona, pero si quien las hace es el pionero en casas pasivas, el Dr. Wolfgang Feist, cobran un especial significado.

Han pasado más de 25 años desde que este físico y astrónomo alemán se adelantara a construir la primera vivienda pasiva del mundo, la suya, y con ello retara, sin saberlo, a Europa y a su marco normativo que obliga a que a partir de 2018 los edificios públicos sean de consumo casi nulo. Una exigencia que entrará en vigor el 31 de diciembre de 2020 para inmuebles privados. También en España.

Desde entonces, las casas levantadas con criterios pasivos (teniendo en cuenta su aislamiento, hermeticidad, ventilación, etc.) se han reproducido por miles en los principales países del mundo, incluida China. Pero sólo ahora, cinco lustros después, es cuando puede conocerse cómo han evolucionado los componentes en una de las primeras viviendas -cinco adosados- que un día el Dr. Feist, fundador del estándar Passivhaus (metodología integral de diseño de edificios) y profesor de la Universidad de Innsbruck, se animó a construir en Darmstadt (Alemania).

Lo primero que sorprende es que, tras 25 años de uso, el aislamiento, un trozo de los cuales ha sido analizado en la citada universidad, presenta el mismo aspecto. Uno de los requisitos del estándar Passivhaus es la liberación de puentes térmicos, sobre todo, en ventanas y puertas para que no se escape el calor. “Esta primera casa se diseñó para que no tuviera puentes térmicos, y sigue sin tener, consiguiéndose un excelente confort térmico en el interior”, dijo orgulloso el Dr. Feist en la charla que impartió recientemente en Sevilla con motivo de la 9ª Conferencia Passivhaus, organizada por la PEP (Plataforma de Edificación Passivhaus), encargada de introducir y divulgar esta metodología en España desde 2008.

En cuanto a los ensayos realizados sobre hermeticidad al paso del aire en esta vivienda de Darmstadt, se puede decir que se han mantenido inalterables. Para controlar las corrientes, vuelve a ser clave el cerramiento. Aunque no existían por aquel entonces en el mercado, sus ventanas de triple acristalamiento fabricadas de manera experimental, han funcionado correctamente en los 25 años y “esperamos que sigan cumpliendo su función otros 40“, aseguró el pionero de la casa pasiva. De hecho, no ha perdido prácticamente nada de gas argón entre las capas, lo que ha permitido que se reduzca la pérdida de temperatura a través de las ventanas.

El sistema de ventilación sigue siendo eficiente

Pero quizás el dato que no dejo indiferente a los más de 500 congresistas reunidos en la conferencia es que el sistema de ventilación mecánica con recuperador de calor sigue siendo eficiente. Aunque la tecnología avanza, “los filtros de este aparato, que permite precalentar el aire limpio que entra a las estancias y expulsar el aire viciado, apenas se han cambiado en los últimos cinco lustros”, reconoció el Dr. Feist.

Sin duda, los resultados de esta investigación hacen de esta casa un claro ejemplo de éxito, pero no cualquier vivienda que tenga los componentes que difunde esta metodología (envolvente térmica, ventanas de altas prestaciones y ventilación mecánica) la hace ser Passivhaus. Aquí es donde entran en juego los arquitectos, los ingenieros y el equipo técnico para combinar los elementos y lograr optimizarlos al máximo.

En este sentido, tampoco el estándar se casa con ningún tipo de material, aunque sí lo examina para cumplir con los ahorros energéticos y cuenta con un sistema propio de certificación de productos. Por ejemplo, hay componentes muy buenos como las ventanas que, dependiendo del meteorología, necesitan de doble o triple acristalamiento. .

El fundador del estándar, entrevistado por SU VIVIENDA, quiere, asimismo, desmontar el mantra de que el Passivhaus sólo se aplica en climas fríos: “Si en Dubai, uno de los puntos más calientes del planeta, existen edificios de oficinas con esta certificación, puede haber casos de éxito en cualquier lugar del mundo”.

No hay que irse tan lejos. Herrera y Écija (Sevilla), pueblos localizados en la conocida como sartén de España, cuentan con casas de obra nueva con el certificado del Passive House Institute.

Rehabilitaciones eficientes por fases

Sin embargo, la gran asignatura pendiente, también en el ámbito de la alta eficiencia energética, es la rehabilitación con criterios pasivos. El Dr. Feist recomienda seguir el plan alemán basado en el step by step (paso a paso): los propietarios de un edificio colectivo van renovando sus elementos (las ventanas, después el aislamiento, la ventilación mecánica, la hermeticidad, etc.) de forma diferida en el tiempo.

Al término de esta entrevista, el padre de las casas pasivas no quiso dejar de lanzar un mensaje a los políticos: “Es necesario divulgar los casos de éxito para ser replicados, incentivar los productos pasivos y educar al ciudadano en esta arquitectura”.

Estos edificios de consumo casi nulo son capaces, según la PEP, de reducir hasta un 70% las demandas energéticas en calefacción y refrigeración y sin ningún aporte exterior, aunque también recomienda el uso de energías renovables para cubrir el total de la energía necesaria.

Por el momento, a fecha de 2017, se cuentan casi 23.000 metros cuadrados certificados con Passivhaus en España, de los que 5.350 pertenecen a uso residencial unifamiliar y 11.157 a plurifamiliar. El resto de superficie responde a terciario y dotacional.

Fuente: http://www.elmundo.es/economia/vivienda